Para Danny, el skateboarding es más que una competición: es creatividad y cultura. “Dos skaters pueden hacer el mismo truco, pero su estilo lo hace completamente diferente.
Eso es lo que lo convierte en arte”, afirma. Esta filosofía se extiende a su estilo personal, que él describe como limpio y fluido, con atención al detalle. “Hay una relación entre la forma en que patino y mi estilo de vestir.
Me gusta lo simple, pero siempre con algo único o técnico que lo haga destacar”.
Danny incluso tiene en cuenta el ambiente del lugar donde va a patinar a la hora de vestirse, combinando colores que vayan con el entorno. “Si voy a patinar en un lugar gris y verde,
me pongo algo blanco o brillante para contrastar, se trata de expresarte en el momento”.